En las Tablas de Daimiel, la vegetación más representativa es la acuática. Muchas especies están adaptadas a las variaciones del nivel de agua: pueden desaparecer cuando el humedal se seca, pero dejan semillas en el sustrato que germinan cuando el terreno vuelve a encharcarse. Otras plantas, menos resistentes a la sequía, se concentran en las zonas más profundas y centrales.
Vegetación subacuática
Las plantas subacuáticas más importantes son las ovas (distintas especies del género Chara), que forman auténticas praderas bajo el agua cuando las inundaciones lo permiten. Son una planta bioindicadora, ya que su presencia señala la limpieza del agua, y además sirven de alimento a diferentes especies, como el pato colorado o las tortugas.
Otra formación subacuática habitual es el babazón: masas de algas que flotan en la superficie durante primavera y verano. Al entrar en contacto con el aire pueden adquirir tonos rojizos y suelen aparecer cuando el agua contiene muchos nutrientes, volviéndose más turbia. Cuando se extiende en superficie, dificulta el paso de la luz y puede afectar a las praderas de ovas.
Vegetación emergente: el paisaje de las Tablas
La vegetación emergente es la más representativa del Parque. Entre sus especies destaca la masiega, auténtico emblema del humedal, que forma grandes masegares y ha llegado a ser una de las formaciones más importantes de la Península Ibérica (y, antes de las grandes sequías, de Europa).
El carrizo se ha convertido en el principal competidor de la masiega por su gran capacidad invasora, ya que puede colonizar rápidamente amplias zonas del humedal. Por ello, su control es importante para mantener áreas de aguas libres y conservar los masegares.
La enea es otra especie muy reconocible por sus hojas en forma de cinta y sus características flores en forma de “puro”, que maduran a final del verano. Aparece en zonas restauradas y también puede colonizar áreas centrales, generando un efecto similar al del carrizo.
El taray: la especie arbórea del Parque
La única especie arbórea destacada en las Tablas es el taray, capaz de soportar suelos salinos y húmedos e incluso periodos de inundación. Se encuentra bordeando cauces y zonas encharcadas y, en otoño, ofrece una coloración rojiza muy singular. Uno de los tarayales más destacados se localiza en la Isla del Pan, con ejemplares de buen porte.
Ideal para: observar cómo el agua transforma el paisaje y descubrir el humedal en distintas estaciones del año.
Por su singularidad ecológica y su importancia como humedal protegido, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel cuenta con recursos propios para ampliar la información y facilitar la planificación de la visita.
Si deseas conocer con más detalle sus itinerarios, normas de acceso, centros de visitantes o recomendaciones según la época del año, puedes consultar su página web oficial, donde encontrarás información actualizada para organizar tu recorrido.
Además, puedes acceder a los materiales disponibles en la sección de descargables, donde encontrarás un folleto útil para preparar tu visita al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y más recursos y folletos para descubrir otros espacios de la comarca.