Descripción
Necrópolis visigoda de Las Eras
La Necrópolis visigoda de Las Eras es uno de los conjuntos funerarios más singulares de la Alta Edad Media en la comarca. Se localiza en la ladera sur del cerro, junto a la Avenida de la Virgen de Fátima, en la N-430 en dirección a La Solana, y puede visitarse de forma libre.
Un cementerio excavado en la roca
El yacimiento está formado por tumbas excavadas directamente en la roca de arenisca, una tipología funeraria característica del periodo visigodo. Estas sepulturas presentan formas variadas ovaladas, rectangulares y trapezoidales y se distribuyen de manera aparentemente irregular sobre el terreno.
Las primeras referencias documentales a esta necrópolis aparecen en las Relaciones topográficas de los pueblos de España, elaboradas por orden de Felipe II, donde ya se mencionan «sepulturas labradas en piedra» con restos humanos y objetos de azabache.
Hallazgos arqueológicos
Durante tres campañas arqueológicas se excavaron un total de 52 tumbas, lo que permitió conocer mejor los rituales funerarios de la época. En muchas de ellas no se hallaron objetos personales, lo que indica que los cuerpos pudieron ser inhumados envueltos en sudarios. En otras, sin embargo, aparecieron adornos como collares, anillos y pendientes, que acompañaban al difunto en el momento del enterramiento.
La presencia de cal viva en varias sepulturas sugiere que algunas muertes pudieron deberse a enfermedades infecciosas, ya que este material se utilizaba como desinfectante. Asimismo, se documentaron tumbas con varios individuos, lo que podría indicar reutilización por vínculos familiares o por limitaciones de espacio.
Estado de conservación
Desafortunadamente, muchas de las inhumaciones fueron saqueadas en el pasado, lo que provocó la pérdida de gran parte de los restos óseos y ajuares. Aunque originalmente las tumbas contaban con cubiertas, la mayoría se encontraron abiertas y colmatadas de tierra.
La existencia de canalillos de desagüe y una zanja indica, no obstante, una cierta planificación del espacio funerario, lo que aporta información valiosa sobre la organización del cementerio y las prácticas de la comunidad visigoda que lo utilizó.
Un lugar silencioso y evocador que permite asomarse a las creencias, rituales y formas de vida de las comunidades visigodas que habitaron estas tierras.