Descripción
Ermita de la Virgen del Espino y Motilla de Membrilla
La Ermita de la Virgen del Espino y el cerro sobre el que se asienta constituyen uno de los enclaves más singulares de Membrilla, donde se superponen siglos de historia que abarcan desde la Edad del Bronce hasta la época medieval y moderna. Este lugar combina valor arqueológico, tradición religiosa y paisaje, convirtiéndose en un punto clave del patrimonio local.
Un origen prehistórico
El cerro sobre el que se levanta la ermita corresponde a una antigua motilla, un tipo de asentamiento fortificado propio de la Cultura de las Motillas, desarrollada en La Mancha durante la Edad del Bronce (aprox. 2200–1500 a.C.). Estas construcciones tenían una función estratégica relacionada con el control del territorio y, especialmente, con el aprovechamiento y almacenamiento del agua.
Aunque no se han realizado excavaciones arqueológicas exhaustivas en este punto concreto, el montículo es reconocido en guías patrimoniales locales como un vestigio prehistórico que forma parte de este singular paisaje arqueológico manchego.
El Castillo del Tocón
Durante el periodo andalusí, en el siglo XI, este mismo enclave acogió el Castillo del Tocón, una fortaleza defensiva que controlaba el entorno. Tras la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), el castillo pasó a manos cristianas y quedó bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago.
En esta etapa, la capilla del castillo estuvo dedicada a Santa María del Castillo y llegó a ejercer como primera parroquia de Membrilla, lo que subraya la importancia religiosa y administrativa del lugar en la Edad Media.
La ermita y la devoción popular
En el siglo XVII, el enclave adoptó su actual advocación a la Virgen del Espino, vinculada a una leyenda local que narra el hallazgo de la imagen bajo un espino en el propio cerro. A partir de entonces, el conjunto fue ampliándose con nuevas dependencias, como la casa del santero, el camarín y la capilla de Santiago.
Hoy, la ermita se encuentra rodeada de un parque y continúa siendo un lugar muy arraigado en la vida del municipio, escenario de celebraciones y fiestas patronales que mantienen viva la tradición y la devoción popular.
Un enclave donde arqueología, historia medieval y tradición religiosa se entrelazan, ofreciendo al visitante una visión completa de la evolución histórica de Membrilla.